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Seda venenosa

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica apareció anoche subida a un libro en la mesilla de noche. Mide apenas 4 mm de longitud, así que en vez de provocar un susto de categoría letal (para ella) solo provocó un ataque de prudencia y una llamada al naturalista. Así, en lugar de acabar mal se ganó una noche de hotel y una sesión fotográfica.

Cazadora nocturna

De no haber tenido tanta suerte, esta arañita hubiera pasado la noche buscando sus presas, pequeños insectos. Su técnica de caza consiste en acercarse lentamente hasta una distancia de aproximadamente 1 cm, medir cuidadosamente la distancia con una de las patas delanteras y, a continuación, lanzar dos hilos de seda venenosa, en zig-zag, que inmovilizan a la presa. Si la presa es grande, le dispara más veces.

Lo peculiar de su técnica es que estos hilos están hechos de seda venenosa, que “escupen” desde unas glándulas situadas en el cefalotórax (la parte anterior del cuerpo). Habitualmente, las arañas producen su seda, no venenosa, mediante glándulas situadas en el abdomen. Hay otros arácnidos, los pseudoescorpiones, que también tienen glándulas en el cefalotórax, pero entre las arañas esto es una rareza.

Y casera

A S. thoracica le gusta el calor, así que suele vivir dentro de las casas. En España y el resto del sur de Europa se la encuentra a veces en el exterior, bajo las piedras, pero más al norte es estrictamente doméstica.

Así que ya sabéis, además de con el gato es posible que compartáis domicilio con un depredador silencioso, discreto y venenoso que caza a distancia. Todo en una escala de un par de centímetros, eso sí, y recordad que se come a los bichos.

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Pinares del río Cofio

El campo

En el extremo oeste de la comunidad de Madrid, donde el río Cofio desembocaba en el Alberche y ahora se encuentra con las aguas embalsadas del Pantano de San Juan, se encuentra lo que muchos madrileños entienden por “el campo”, en su acepción más urbana y lúdica. “El campo” está cubierto por una verde alfombra de pinos piñoneros (Pinus pinea), que son lo que el madrileño medio, y probablemente también el español medio, entiende por “árboles” (de nuevo, dibuja un árbol a ver qué te sale).

Pantano de San JuanCuriosamente, nadie tiene claro si estos pinares se pueden considerar autóctonos, porque en estas latitudes y altitudes lo que cabría esperar son encinas, como las que se entremezclan  con los pinos, aunque hay estudios que avalan su origen natural. En cualquier caso, se trata de una vegetación mesomediterránea y de un paisaje amable que da ya la espalda a la sierra. Los domingueros, y los distinguidos naturalistas que visitan estos parajes entre semana, siempre han preferido esta zona para darse al sol, el baño y la tortilla. La nieve queda ya lejos de aquí…

Bien, pues buscando una pista que facilitara el acceso al agua del pantano con el kayak a la espalda, recorrí el pasado 2 de junio el trayecto siguiente:

20110602 Pantano de San Juan

Sus habitantes

El propósito de llegar fácilmente al agua ya era optimista, porque lo habitual es que el agua solo llegue hasta aquí cuando el nivel del pantano es muy alto, pero se frustró de raíz nada más ver la barrera situada al principio del camino. El paseo, sin embargo, fue productivo e interesante.

Colgando de una encina, al borde del primer tramo del camino, me encontré con esto:
Tmarus, una extraña araña cangrejo

Además de ser un bicho considerablemente raro, colgaba de un hilo de telaraña vertical, hacía viento y no se estaba quieto. Más tarde he sabido que era una araña cangrejo, de la familia Thomisidae (ver “Mayo, arañas y corazones rotos“) y seguramente del género Tmarus. Aún así no he encontrado otras imágenes de nada parecido.

Por mucho que defienda la belleza incomprendida, la cosa iba a mejorar bastante:

Nemoptera bipennis, un neuróptero

Nemoptera bipennis

Nemoptera bipennis, un insecto del orden Neuroptera, es un ser espectacular. Peligro, SarlaccLos neurópteros, en general, son depredadores. Tienen un ciclo vital complejo, con metamorfosis completa. Los de la familia Myrmeleontidae se parecen mucho a las libélulas, pero sus larvas, a las que deben su nombre común de “hormigas león”, son seres de pesadilla, que se entierran en la arena dejando asomar solo las mandíbulas, y se alimentan de los pobres insectos terrestres que pasan por allí. ¿Recordáis la escena de la barca de Jabba el Hutt en “El retorno del Jedi”, y el bicho/agujero del desierto (el sarlacc) donde pensaba tirar a Luke y compañía? Pues George Lucas no tuvo que imaginárselo todo.

2011063107-Nemoptera-bipen2Nemoptera bipennis, al menos de adulta, es un insecto grácil que vuela como al descuido, y es tan delicado y discreto, en su entorno de matorral reseco, que tuve que fotografiarlo con diafragmas muy abiertos para que no se confundiera y se perdiera con el fondo. Esas alas traseras alargadas y enroscadas, que le sirven como contrapesos o estabilizadores, le dan el aspecto de haberse escapado de un cartel de Mucha.

Mientras observábamos a una de las N. bipennis, se posó cerca este escarabajo:

Nustera distigma, un escarabajo de la familia Cerambicidae

Nustera distigma

Nustera distigma es un cerambícido, familia de escarabajos célebre en estas latitudes porque a ella pertenecen algunos de los de mayor tamaño que viven en España y Europa. Las larvas de estos parientes de gran tamaño (hasta 6 cm llega a medir el cuerpo de los adultos, y tienen larguísimas antenas) se alimentan de madera, lo que a veces les trae problemas además de celebridad. N. distigma es pequeño, solo come flores y se lo considera beneficioso por su función polinizadora.

Por último, quiero incluir a este chinche de campo, del género Hadrodemus:

Hadrodemus sp. un chinche de campo

Hadrodemus sp.

Un par de horas bien empleadas. El próximo día espero llevar el kayak, pero por otro camino.

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