Seda venenosa

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica apareció anoche subida a un libro en la mesilla de noche. Mide apenas 4 mm de longitud, así que en vez de provocar un susto de categoría letal (para ella) solo provocó un ataque de prudencia y una llamada al naturalista. Así, en lugar de acabar mal se ganó una noche de hotel y una sesión fotográfica.

Cazadora nocturna

De no haber tenido tanta suerte, esta arañita hubiera pasado la noche buscando sus presas, pequeños insectos. Su técnica de caza consiste en acercarse lentamente hasta una distancia de aproximadamente 1 cm, medir cuidadosamente la distancia con una de las patas delanteras y, a continuación, lanzar dos hilos de seda venenosa, en zig-zag, que inmovilizan a la presa. Si la presa es grande, le dispara más veces.

Lo peculiar de su técnica es que estos hilos están hechos de seda venenosa, que “escupen” desde unas glándulas situadas en el cefalotórax (la parte anterior del cuerpo). Habitualmente, las arañas producen su seda, no venenosa, mediante glándulas situadas en el abdomen. Hay otros arácnidos, los pseudoescorpiones, que también tienen glándulas en el cefalotórax, pero entre las arañas esto es una rareza.

Y casera

A S. thoracica le gusta el calor, así que suele vivir dentro de las casas. En España y el resto del sur de Europa se la encuentra a veces en el exterior, bajo las piedras, pero más al norte es estrictamente doméstica.

Así que ya sabéis, además de con el gato es posible que compartáis domicilio con un depredador silencioso, discreto y venenoso que caza a distancia. Todo en una escala de un par de centímetros, eso sí, y recordad que se come a los bichos.

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Agua en las Tablas de Daimiel

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¡Agua!

Después del invierno más seco desde que hay registros meteorológicos en España, o desde los años 40 del s. XX o desde el último invierno más seco todavía —la información meteorológica también debe competir por la atención del público y cada día se hace más espectacular—, visitamos el P.N. de las Tablas de Daimiel hace un par de semanas pensando que lo encontraríamos como en nuestra remota juventud —seco, seco, seco, que no somos tan viejos. Sin embargo, nos encontramos con la agradable sorpresa de encontrar casi tanta agua como la primavera pasada. De las 1700 Ha inundables, aproximadamente, 1350 Ha, un 80%, estaban cubiertas de agua a fecha de 20 de marzo de 2012.

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

La razón inmediata parece estar en las lluvias de los dos inviernos anteriores que han permitido que se recargue algo el acuífero 23. Desde el año 2000, además, el gobierno central ha estado comprando terrenos a los agricultores del entorno del parque y, según el diario Público, hasta enero de 2011 había rescatado derechos de agua equivalentes a 4,2 hectómetros cúbicos. No hay que perder de vista que aún no ha comenzado la temporada de riego, ni tampoco que el problema del desvío del agua para la agricultura esté probablemente más relacionado con los pozos ilegales que con los derechos de riego establecidos.

La laguna de Navaseca

En fin, que como antes de llegar las perspectivas eran pesimistas, iniciamos nuestro recorrido por la laguna de Navaseca, donde vierte la depuradora de Daimiel, que tiene agua todo el año y suele dar más satisfacciones que el propio parque.

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

A primera vista no nos pareció muy animada y los flamencos, que eran el reclamo principal para los menos apasionados por la ornitología, no se veían por ninguna parte. Sin embargo, con paciencia acabamos por ver muchas de las aves acuáticas más habituales: pato cuchara, (Anas clypeata) ánades reales (Anas platyrhynchos), malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), focha común (Fulica atra), gallineta común (Gallinula chloropus), cigüeñuela común (Himantopus himantopus), zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), gaviota reidora (Larus ridibundus), aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) y también cuatro flamencos (Phoenicopterus roseus) inmóviles y encogidos para soportar el viento.

Zampullín cuellinegro (Pocideps nigricollis)

Zampullín cuellinegro (Pocideps nigricollis)

un ánsar rezagado

Pato colorado (Netta rufina)

Pato colorado (Netta rufina)

Pato cuchara (Anas clypeata)

Pato cuchara (Anas clypeata)

Durante el recorrido por las tablas, desde los observatorios del itinerario que va hasta la Torre de Prado Ancho (desde donde hicimos la panorámica que aparece al principio de esta entrada), añadimos a la lista el pato colorado (Netta rufina), la garceta común (Egretta garzetta) y, con cierta sorpresa, un ánsar común (Anser anser) que no se había enterado de que llega la primavera.

Ánsar común (Anser anser) rodeado de fochas (Fulica atra)

Ánsar común (Anser anser) rodeado de fochas (Fulica atra)

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