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Navalcán en invierno

20130116 - Guadyerbas

Enero, frío en Madrid sin exageraciones, pronóstico meteorológico de tiempo nuboso o lluvioso… ¿Qué hacer un viernes por la noche y su sábado subsiguiente? La respuesta es obvia, irse al campo a dormir al raso. Vale, haciendo algo de trampa: en el lugar elegido para pasar la noche hay una bonita ermita con un amplio porche para protegerse de la lluvia y su entorno siempre nos regala un clima más amable del que cabría esperar.

Garceta común (Egreta garzetta) (Septiembre de 2011)

Garceta común (Egreta garzetta) (Septiembre de 2011)

 

La villa de Navalcán, el embalse al que da nombre y su privilegiado entorno se encuentran al noroeste de la provincia de Toledo, entre los ríos Tiétar y Guadyerbas, a unos 400 metros de altitud. La protección de la sierra de Gredos, al norte, y la influencia de la humedad y los vientos atlánticos generan un paisaje de vegetación exuberante, monte cerrado, verdes praderas, riachuelos alfombrados de blancas florecillas y sierras nevadas de fondo. Todo esto mientras la visita se haga en invierno o, mejor aún, a principios de la primavera. En verano todo se transforma en un duro secarral, no hay nada perfecto.

Balsa

Balsa

 

A partir de la presa de Navalcán, el Guadyerbas se despeña entre enormes pedruscos de granito que hacen preguntarse qué cataclismo pudo generar un paisaje así. Tras pasar bajo un puente de origen tardorromano que justificaría por si solo la visita, el río se abre a un amplio valle. Atención: la zona del puente se puede visitar libremente y cualquiera tiene derecho a recorrer los cinco metros inmediatos a las márgenes del río, pero más allá de ahí nos encontramos en una finca privada donde hay caza mayor y un amable guarda al que provocaremos algún que otro quebradero de cabeza si sacamos los pies del tiesto. No lo digo por nada.

Cigüeña negra (Ciconia nigra) (Septiembre de 2011)

Cigüeña negra (Ciconia nigra) (Septiembre de 2011)

 

En resumen, en una larga mañana de invierno pudimos observar, aparte de un paisaje idílico:

  • Garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egretta garzetta), mirlo acuático (Cinclus cinclus), martín pescador (Alcedo athis), lavandera blanca (Motacilla alba), lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), abubilla (Upupa epops)  cerca del río.
  • Garza real (Ardea cinerea) (Septiembre de 2011)

    Garza real (Ardea cinerea) (Septiembre de 2011)

     

  • Buitre leonado (Gyps fulvus), milano real (Milvus milvus), cigüeña negra (Ciconia ciconia), grulla (Grus grus), paloma torcaz (Columbus palumbus), cormorán grande (Phalacrocorax carbo), gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), avefría (Vanellus vanellus), colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), zorzal (Turdus sp.) volando sobre nuestras cabezas, yendo o viniendo del embalse o paseándose por donde mejor les parecía.
  • Un zorro (Vulpes vulpes).
  • Ciervos (Cervus elaphus) en grupos de siete u ocho hembras o tres o cuatro machos, dando vueltas como locos por toda la finca espantados, sin querer, por los naturalistas. Imagino que si hubieran sabido que no nos dedicamos a lo que se dedican los que suelen pasearse por allí hubieran estado más tranquilos, pero… vale, culpa nuestra.
  • Ciervos (Cervus elaphus)

    Ciervos (Cervus elaphus)

     

  • Un par de hongos interesantes (Pisolithus arhizus y Leocarpus fragilis).
  • Pisolithus arhizus

    Pisolithus arhizus

    Leocarpus fragilis

    Leocarpus fragilis

     

  • Las primeras florecitas blancas (de la familia Ranunculaceae) que tapizarán las láminas de agua en pocas semanas.
  • 20130116 - Ranunculácea

Un auténtico placer.

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Seda venenosa

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica apareció anoche subida a un libro en la mesilla de noche. Mide apenas 4 mm de longitud, así que en vez de provocar un susto de categoría letal (para ella) solo provocó un ataque de prudencia y una llamada al naturalista. Así, en lugar de acabar mal se ganó una noche de hotel y una sesión fotográfica.

Cazadora nocturna

De no haber tenido tanta suerte, esta arañita hubiera pasado la noche buscando sus presas, pequeños insectos. Su técnica de caza consiste en acercarse lentamente hasta una distancia de aproximadamente 1 cm, medir cuidadosamente la distancia con una de las patas delanteras y, a continuación, lanzar dos hilos de seda venenosa, en zig-zag, que inmovilizan a la presa. Si la presa es grande, le dispara más veces.

Lo peculiar de su técnica es que estos hilos están hechos de seda venenosa, que “escupen” desde unas glándulas situadas en el cefalotórax (la parte anterior del cuerpo). Habitualmente, las arañas producen su seda, no venenosa, mediante glándulas situadas en el abdomen. Hay otros arácnidos, los pseudoescorpiones, que también tienen glándulas en el cefalotórax, pero entre las arañas esto es una rareza.

Y casera

A S. thoracica le gusta el calor, así que suele vivir dentro de las casas. En España y el resto del sur de Europa se la encuentra a veces en el exterior, bajo las piedras, pero más al norte es estrictamente doméstica.

Así que ya sabéis, además de con el gato es posible que compartáis domicilio con un depredador silencioso, discreto y venenoso que caza a distancia. Todo en una escala de un par de centímetros, eso sí, y recordad que se come a los bichos.

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