Seda venenosa

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica

Scytodes thoracica apareció anoche subida a un libro en la mesilla de noche. Mide apenas 4 mm de longitud, así que en vez de provocar un susto de categoría letal (para ella) solo provocó un ataque de prudencia y una llamada al naturalista. Así, en lugar de acabar mal se ganó una noche de hotel y una sesión fotográfica.

Cazadora nocturna

De no haber tenido tanta suerte, esta arañita hubiera pasado la noche buscando sus presas, pequeños insectos. Su técnica de caza consiste en acercarse lentamente hasta una distancia de aproximadamente 1 cm, medir cuidadosamente la distancia con una de las patas delanteras y, a continuación, lanzar dos hilos de seda venenosa, en zig-zag, que inmovilizan a la presa. Si la presa es grande, le dispara más veces.

Lo peculiar de su técnica es que estos hilos están hechos de seda venenosa, que “escupen” desde unas glándulas situadas en el cefalotórax (la parte anterior del cuerpo). Habitualmente, las arañas producen su seda, no venenosa, mediante glándulas situadas en el abdomen. Hay otros arácnidos, los pseudoescorpiones, que también tienen glándulas en el cefalotórax, pero entre las arañas esto es una rareza.

Y casera

A S. thoracica le gusta el calor, así que suele vivir dentro de las casas. En España y el resto del sur de Europa se la encuentra a veces en el exterior, bajo las piedras, pero más al norte es estrictamente doméstica.

Así que ya sabéis, además de con el gato es posible que compartáis domicilio con un depredador silencioso, discreto y venenoso que caza a distancia. Todo en una escala de un par de centímetros, eso sí, y recordad que se come a los bichos.

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